Se realizarán reuniones de coordinación entre: ciclos, centro e intercentros, que permitan organizar el plan de trabajo en torno a un primer índice propuesto.
Se repartirán los aspectos a trabajar según las necesidades de cada área, curso o ciclo y se pondrán en común, periódicamente, las investigaciones y aprendizajes obtenidos, así como la consecución de los objetivos planteados.
Los aprendizajes que el alumno vaya elaborando contribuirán a su desarrollo en la medida en la que constituyan aprendizajes significativos. Se establecerán relaciones entre los aprendizajes previos que los alumnos tengan y los nuevos a adquirir. Igualmente se realizarán múltiples actividades en donde se favorezca la generalización de aprendizajes. Es imprescindible destacar la experimentación activa como fuente de aprendizaje.
Para que todo ello sea efectivo organizaremos los tiempos, los espacios y los materiales, como también programaremos el proceso de enseñanza aprendizaje en general de tal manera que potenciaremos la socialización del alumnado y fomentaremos el aprendizaje constructivo mediante tareas cooperativas.
Esta organización será flexible para posibilitar la adaptación a los ritmos individuales, atendiendo así a la diversidad de las aulas.
Seguiremos una línea de trabajo que nos sirva para investigar, conocer y descubrir conocimientos de nuestra propia vida.
Esta organización nos reporta un conjunto de ventajas psicopedagógicas: educa al alumno desde una base de colectividad, fomenta la cooperación y el aprendizaje en la interacción, empuja a la inteligencia del alumno a alcanzar cotas más altas, estimula la investigación y la curiosidad, desarrolla la creatividad y la imaginación, favorece la toma de contacto desde distintos puntos de vista, favorece una educación motivadora y fomenta naturalmente el contacto con la realidad en la que vive.
Se evaluará la adecuación de objetivos, contenidos, espacios, tiempos…, en definitiva, aprendizajes del alumnado, así mismo se revisará la práctica docente.
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